Resumen:
Cuando se habla de identidad corporativa se refiere a dos aspectos importantes de
la empresa, tanto en el aspecto interno como externo. La identidad tiene un interior
y un exterior. El lado interno está representado por valores, ideales, metodologías
y estrategias, y el lado externo lo refleja a través de la imagen de la empresa. Un
colaborador eficiente no se mide solamente por el desempeño que realiza, sino
también por cuán identificado esté con los valores y objetivos de la organización,
los colaboradores deben sentirse comprometidos con la empresa en la que se
encuentran para así poder sentirse identificados con su puesto laboral y ejercerlo
de la manera correcta y eficiente. Todo esto dará como resultado que el colaborador
se sienta parte de la organización y se sienta parte de su trabajo, logrando así una
buena cultura organizacional. Por tanto, si la identidad no es clara, la cultura se
diversifica o es inexistente y no hay parámetros para definirla. La cultura nos lleva
al clima organizacional, en otras palabras, a lo que se vive y por qué se vive. La
fundación carece de procesos, lo que causa desequilibrio en la toma de decisiones
y en la calidad del trabajo que desempeñan sus colaboradores.