Resumen:
La dimensión penal de la política criminal es aquella establecida por parte del legislador
a algunos de los conflictos sociales que considera de mayor relevancia, los cuales son
diversos y plurales entre sí. En este sentido, el legislador, de manera positiva o negativa,
en el proceso de criminalización de conductas escoge el catálogo de medios para
enfrentarlos (u omite su elección).
Descripción:
Finalmente, los fines que se persiguen se encuentran determinados, al igual que los
medios, por unos criterios políticos y axiológicos, que determinan cuál es el resultado
que se busca lograr con la intervención. Dentro de los fines se pueden encontrar
también muchas alternativas, las cuales no necesariamente se excluyen entre sí. Entre
otros, son fines la retribución, la inclusión social, la prevención, la resolución del
conflicto, la reconstrucción del tejido social, la reintegración social del condenado, la
administración del crimen y de la venganza, etcétera.