Resumen:
La trata de personas se caracteriza como la recaptación, movilización y acogida de seres humanos,
recurriendo al uso múltiples fuerzas de coacción como la violencia física, secuestro, fraude
institucional, engaño, abuso de poder o a la concesión y recepción de beneficios para obtener el
consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra, con fines de explotación. En base a lo
anterior el protocolo de las Naciones Unidas para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas,
fija como un grupo de particularidad indefensión y vulnerabilidad a la niñez (ONU, 2014).
Descripción:
Las agrupaciones criminales alrededor del globo cosechan billones de dólares debido a la trata y la
explotación de personas, que en gran medida son sujetos de transgresión graves a los derechos
humanos. Con lo anterior en mente, algunas de las violaciones de derechos mencionadas incluyen: la
tortura, abuso sexual, secuestro, servidumbre forzada y amenazas a seres cercanos de dichas víctimas;
además de otras formas de violencia psicológicas, sociales y físicas que, aunque menos frecuentes,
con llevan un fuerte impacto en la persona. De lo anterior mencionado, se identifica la demanda de
mano de obra barata, servicios sexuales y coerción para el cometimiento de ciertas actividades
delictivas por parte de las víctimas, como las causas primigenias que originan el fenómeno de la trata
de personas, a las que contribuyen también factores de vulnerabilidad como la falta de oportunidades,
recursos y servicios protección jurídicos (ONU, 2024).