Resumen:
El Salvador, al igual que otros países de América Latina, enfrento el desafío de
combatir la violencia perpetrada por las maras o pandillas. Estos grupos delictivos fueron
evolucionando en complejas redes criminales con una estructura jerárquica y una amplia
gama de operaciones ilícitas, quienes se encargaron de sembrar el terror en la sociedad
salvadoreña. Estos grupos perpetraban delitos que van desde el tráfico drogas hasta
homicidios y se caracterizaron por controlar territorios específicos del país, imponiendo su
autoridad a través de la violencia y el miedo. Dicho dominio territorial se manifestaba
mediante normas de conducta que abarcaban desde la vestimenta, el calzado, la restricción
de ingreso a ciertos lugares, hasta la máxima ley, la cual era manifestada mediante arte
callejera – grafitis – siendo esta “Ver, oír y callar”. ( Hernández-Anzora, M., 2016)
Descripción:
Para el desarrollo del presente, es menester que, como punto inicial, establezcamos
lo que entenderemos por investigación criminal. En sentido amplio podemos determinar
que la investigación criminal
“Es el conjunto de actuaciones de orden técnico, científico y jurídico, desarrolladas
por los Órganos Jurisdiccionales y por la Policía Judicial, llevadas a cabo del
amparo de nuestro ordenamiento Procesal, después de tener constancia de la
comisión de un hecho delictivo, con la finalidad de averiguar la verdad de los
hechos, determinar el presunto autor o autores y reconstruir fielmente la realidad
de lo ocurrido” (Urrego Pedraza et al., 2018)
Una definición similar es la que obtenemos del Manual Único de Investigación
Interinstitucional de la Fiscalía General de la República de El Salvador (2012) , donde se
establece que
“La investigación criminal se constituye como el proceso tendiente a comprobar la
existencia de un hecho o conducta delictiva, identificar o por lo menos
individualizar a sus autores y participes, así como recolectar las evidencias que
permitan definir la responsabilidad de los mismos” (Pág. 12)
Con base a lo anterior, podemos denotar que la investigación consta de un proceso o
actividad metodológica, es un instrumento por el cual el investigador que comienza con la
observación, para proseguir con la descripción y finaliza con el análisis e interpretación de
todo lo recopilado, es decir, los elementos fácticos forenses, pueda descubrir los hechos
necesarios y suficientes para poder perseguir los delitos y sus autores.