Resumen:
En los estudios de la criminología a lo largo del tiempo se han presentado diversas
corrientes teóricas, estableciendo enfoques distintos para comprender la naturaleza
del crimen y la delincuencia. En la presente investigación, exploraremos algunas de
las escuelas de pensamiento consideradas las más influyentes en el campo de la
criminología: la Escuela Clásica, la Escuela Positiva, la Escuela Cartográfica y la
Escuela de Chicago. Cada una de estas son corrientes que ofrecen una perspectiva
única y valiosa sobre los factores que influyen en el comportamiento criminal, desde
el enfoque en el libre albedrío y la justicia penal, hasta el estudio de los
determinantes biológicos, psicológicos y sociales del crimen. Al estudiar las
diferentes escuelas de criminología, se busca profundizar y ayudar a nuestra
comprensión de la compleja interacción entre el individuo, la sociedad y el entorno
en el que se desarrolla la actividad delictiva.
Descripción:
“Los positivistas del siglo XIX, bautizaron con el nombre de Escuela Clásica, a todo
lo anterior a ellos: a las doctrinas que no se adaptaban a las nuevas ideas, a los
recientes sistemas. Bajo la etiqueta de clásicos se suele agrupar a autores y
tendencias divergentes en muchos puntos de vista, en algunos casos, inclusive,
contradictorias, pero que presentan una serie de concepciones unitarias acerca de
postulados fundamentales, que fue lo que permitió a los positivistas reunirlas con
propósitos didácticos.” (Díaz de León, Del Carmen, Nuñéz, & Martínez, 2012)
La concepción del mundo clásico en criminología no se limita únicamente al estudio
antropológico del delincuente, sino que representa un cambio de paradigma radical
en el método científico al abordar la patología socio-criminal y considerar los
remedios sociales y jurídicos más eficaces. Mientras que la ciencia de los delitos y
las penas solía ser una exposición doctrinal basada en silogismos y fantasías
lógicas, la escuela clásica la ha transformado en una ciencia de observación
positiva.