Resumen:
En medio de la década de 1960, en Estados Unidosse presentaba una fuerte atención
a la desigualdad social y económica. El presidente John F. Kennedy junto al político
estadounidense Lyndon B. Johnson hablaban sobre este tema, haciendo que la sociedad
también se involucrara creando un movimiento por los derechos civiles. Los autores Richard
Cloward y Lloyd Ohlin tuvieron la idea de crear un libro respecto a la delincuencia con la
negación de oportunidades que abarcaban a los jóvenes desfavorecidos; fue así como surgió
el título de su tesis en 1960: “Delinquency and Opportunity: A Theory of Delinquent
Gangs”, cuyo epígrafe en el idioma español es: “Delincuencia y Oportunidad: Una Teoría
de Pandillas Delictivas”, encontrándose con un público afín. Se menciona que la
delincuencia de las pandillas no se distribuye de una manera uniforme, sino que, tal libro
trata de las pandillas criminales -o subculturas- de las cuales se encuentran entre los varones
adolescentes en áreas de clase baja de los grandes centros urbanos (a lo que nosotros
llamamos comunidades o cubos). Dentro del punto de vista de estos creadores, el considerar
la presencia de pandillas en esta área social implicaba abordar dos problemas interconectados
pero diferentes: En primer lugar, querían comprender por qué la inclinación hacia la
delincuencia era alta en las áreas urbanas de bajos recursos; pero, para abordar esta pregunta,
se basaron en la teoría de la anomia -ausencia de ley- de Robert K. Merton -sociólogo
estadounidense quien confirmaba que las estructuras sociales eran las que determinaban al
hombre-, también conocida como la teoría de la desviación. En segundo lugar, querían
entender por qué la delincuencia adoptaba una forma colectiva y expresaba ciertos elementos
subculturales; y, para responder a esta pregunta, se basaron en los trabajos de teóricos de la
Escuela de Criminología de Chicago. (Cullen, F. y Wilcox, P. 2010)
Descripción:
Sobre el lado oscuro del sueño americano, sostienen que las personas tienden
naturalmente a cometer delitos debido a la búsqueda de gratificación inmediata y la búsqueda
del interés propio a través de medios disponibles, que a veces pueden implicar la comisión
de un acto criminal. Para estas teorías, el crimen se percibe como una adaptación a problemas
de ajuste, como un intento deliberado de hacer frente a dificultades que generan presión en
la vida de un individuo. Estas circunstancias crean una motivación para actuar y aliviar los
intensos sentimientos de tensión. De esta manera, la motivación para el comportamiento
criminal se considera como algo socialmente construido y no como un componente innato
de la naturaleza humana. En este contexto, Cullen, F. y Wilcox, P. (2010), mencionan que es
«comprensible por qué Cloward y Ohlin inicialmente se cuestionaron: “¿Qué problemas de
ajuste pueden estar relacionados con este patrón? ¿En qué circunstancias las personas
experimentarán tensiones que puedan llevar a la formación de subculturas delincuentes?”».
Para abordar este enigma, se apoyaron en la teoría preeminente de la época que exploraba el
origen de la tensión y por qué podría ser más pronunciada para aquellos en los estratos
inferiores de la sociedad estadounidense. Esta teoría era el paradigma desarrollado por
Merton (1938), ya que argumentaba que Estados Unidos se distingue por una cultura
prescriptiva única, la cual estaba encapsulada en la construcción del sueño americano. Este
conjunto de creencias culturales promueve la idea de que, en Estados Unidos, todos tienen
la oportunidad de alcanzar el éxito económico. Si bien el sueño americano tiene aspectos
positivos al generar fuertes aspiraciones de movilidad ascendente y permitir que algunas
personas que de otro modo podrían estar estancadas en la parte inferior de la sociedad logren
una gran riqueza, también tiene un lado negativo. Las oportunidades de éxito no son
universales, sino que están distribuidas de manera desigual. No todos tienen la posibilidad
de convertirse en médicos, abogados o directores ejecutivos de empresas. Solo una cuarta
parte de la población obtiene un título universitario, mientras que algunos permanecen en
trabajos mal remunerados y otros luchan contra el desempleo. Para aquellos que provienen
de la clase baja, el costo del sueño americano es particularmente alto, porque al aspirar al
éxito, pero enfrentar obstáculos para alcanzarlo, representa un serio desafío de adaptación.
Según Merton, esta situación genera tensiones sociales inducidas en los individuos, y estas
tensiones, a su vez, motivan la búsqueda de una adaptación que podría manifestarse en la
búsqueda de éxito a través de comportamientos criminales o desviados.