Resumen:
De conformidad con la Real Academia Española, módus operándi significa “modo de obrar”,
también podríamos definirlo como la “Manera especial de actuar o trabajar para alcanzar el
fin propuesto”, comúnmente es empleado como locución nominal masculina.
Podríamos de igual forma definir el modus operandi como un comportamiento aprendido,
desplegado por uno o más delincuentes en un delito o una serie de delitos, y que se cumple
con cierto patrón característico, necesario para asegurar el éxito de la acción y la situación
de quien lo realiza. (Carlos Arocha, 2016)
El modus operandi es un modo de obrar que es reiterativo y no estático, pues este depende
de varios factores a evaluar por parte de los delincuentes para ser perfeccionado, dentro de
estos factores podríamos considerar la experiencia de los delincuentes, la edad de los
miembros que ejecutan, las reacciones que puedan tener las víctimas, la madurez de los
delincuentes, las condiciones del entorno en el que se movilizan para operar, la reacción de
los elementos de seguridad y la manera en la que los medios de comunicación dan a conocer
la forma en la que ejecutan sus actos.
Descripción:
Para poder definir el Modus Operandi de las Pandillas Salvadoreñas, debemos remontarnos
al surgimiento de estas, pues como lo hemos mencionado con anterioridad estas siguieron la
lógica de las pandillas étnicas del sur de California, en los Estados Unidos de América, las
cuales se componían de adolescentes y jóvenes que buscaban agruparse y sentirse protegidos
por un colectivo que les diera el sentido de familiar, en este sentido debemos de tener claro
que la pandilla del B-18 nació como una pandilla tal cual, con la finalidad de ser violenta,
pero la pandilla de la MS-13 nació como una pandilla alejada de esta finalidad, pues esta
nació cerca de la cultura del rock, pero con el pasar del tiempo se fueron adaptando para
poder ser parte del sistema sur, por lo que por casi una década estas pandillas la B-18 y la
MS-13 fueron pandillas socias, en cierta medida este fenómeno de vinculación se dio a
consecuencia de que ambas era conformadas en gran medida por Salvadoreños con la
identidad de migrantes; no obstante fue para finales de la década de los ochenta cuando se
rompe el vínculo que unía a ambas pandillas y se convierten en fuertes rivales, manteniendo
entre ellas un guerra abierta y muy violenta.