Resumen:
El triángulo de investigación forense: El lugar, la víctima y las circunstancias, para
efectos de practicidad será denominado “triángulo LVC”; es una estructura metódica y
conceptual que funciona como guía para los investigadores para recopilar de forma
concatenada la información pertinente para el análisis del caso, tomando en cuenta aspectos
como la complejidad, el enfoque integral, que es la consideración de los tres elementos según
las áreas relevantes, evitando la omisión de información y asegurando la recopilación de
información exhaustiva y necesaria; maximizar la eficacia de la operación, pues funciona
como guía del proceso, aumentando en gran manera la posible identificación de la víctima,
las circunstancias, métodos, armas, motivaciones y victimario; y lo anterior mediante una
aplicación interdisciplinaria de las diferentes ciencias forenses que existen, permitiendo
asimismo, un sistema de colaboración eficaz, de acuerdo a las necesidades.
Dicho triángulo funciona como una herramienta para analizar eventos delictivos
específicos. Este contempla tres elementos esenciales, los cuales son el lugar, la víctima y las
circunstancias. De no encontrarse presente alguno de los elementos anteriormente
mencionados, no hay una eventualidad delictiva; es decir, para que pueda darse un delito
necesariamente tiene que estar presente un lugar, la víctima, mientras que el entorno debe ser
idóneo y permisible para que pueda darse la conducta ilícita.
Descripción:
El triángulo LVC es un método de explicación eficaz que plantea la búsqueda y
análisis de un hecho delictivo de una forma simple, eficiente y sistematizada, considerando
tres puntos de los que se deriva una gran cantidad de sub-enfoques que, vistos desde una
perspectiva macro, dan como resultado la solución de crímenes, prevención de los mismos y
garantizar la integridad del sistema jurídico.
El primer elemento a considerar dentro de este triángulo es el lugar. El lugar dentro
de la investigación forense, alude al panorama del sitio o espacio físico en donde
probablemente se ha cometido un acto delictivo, cabe mencionar que no es lo mismo lugar
de hallazgo que lugar de los hechos, del cual profundizaremos más adelante, no obstante, en
palabras sencillas podemos diferenciar al primero, pues se trata del espacio físico donde se
ha cometido el hecho que se constituye uno o varios delitos, mientras que el lugar de hallazgo
es más bien el sitio en donde se localiza o descubren indicios, evidencias, objetos, cuerpos,
así como instrumentos o productos de un posible acto delictivo.