Resumen:
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el sobrepeso (Sp) y la obsesidad
(Ob) como una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial
para la salud. La obesidad en el humano, se caracteriza por una gran variabilidad en
la distribución corporal del exceso de grasa y estos depósitos de grasa pueden
establecer riesgos y determinar comorbilidades. Los depósitos centrales de grasa han
sido particularmente asociados con alteraciones en varios sistemas y esta asociación
es mayor a la que representa la grasa periférica. Esto resulta más evidente cuando
aumentan los depósitos de grasa intraabdominal, visceral.
El exceso de grasa corporal en particular la abdominal facilita e incrementa la
prevalencia de las enfermedades cardiovasculares (cardiopatías y accidentes
cerebrovasculares), metabólicas (diabetes mellitus [DM] tipo 2, dislipidemias,
hiperuricemia, síndrome metabólico [SM]), los trastornos del aparato locomotor,
hígado graso no alcohólico, y algunas neoplasias malignas (endometrio, mama,
ovarios, próstata, hígado, vesícula biliar, riñones y colon), entre otras, y van a
representar una importante causa de morbilidad y mortalidad.
La clasificación de la obesidad se puede realizar de muchas maneras. Algunas de
ellas son las medidas antropométricas del sujeto según la localización o distribución
de la grasa corporal una de ellas es el Indice de Masa Corporal (IMC) el cual es
indicador antropométrico mas utilizado para la clasificación del estado nutricional, en
este sentido, el Indice Cintura/Cadera (ICC) y el Indice Cintura/Talla (ICT) juegan un
importante papel, y son utilizados como un método indirecto capaz de evaluar el
exceso de grasa abdominal. Esa relación representa un elemento más de la valoración
clínica de la obesidad y sus consecuencias.
Esta demostrado que la falta de actividad física es un factor condicionante del
sobrepeso y la obesidad; problema que va en incremento en la niñez y adolescencia
de nuestro país.