Resumen:
El primer molar permanente es llamado la llave de la oclusión o llave de Angle es
esencial en el desarrollo de una oclusión funcionalmente deseable. Son los
primeros en erupcionar por lo que permanece expuesto por más tiempo en la
cavidad bucal un medio ácido desfavorable para la mineralización.1
Alrededor de los 5 años de edad se ve la calcificación radicular de los incisivos y los
primeros molares permanentes, observándose a los 6 años el brote o erupción en
boca de estos últimos. Esta se da por detrás de las arcadas temporales en ambos
maxilares sin la exfoliación de ninguna pieza dentaria. Su anatomía consta de una
amplia superficie oclusal con 5 cúspides separadas por surcos que hacen más
favorable la colonización bacteriana y más difícil el barrido mecánico del cepillado.1
Desde los 6 años hasta los 12 años constituyen la base de la estructura bucal,
siendo el instrumento principal de la masticación, ya que el resto de las piezas
dentarias sufren el proceso de transición o recambio, limitando su participación en
dicha función, Este proceso confunde a la mayoría de las madres quienes no hacen
distinción entre ambas denticiones, restándole la importancia que se merece el
primer molar permanente y trae, como consecuencia, la pérdida de manera
temprana de dicha pieza. La prevención empieza en la infancia y, sin embargo, incluso en los países
desarrollados, entre el 60% y el 90% de los niños en edad escolar tienen caries. En
El Salvador la prevalencia de caries encontrada es de 61%. El 28.2% de los
escolares de 6 años poseen dentadura sana; el promedio CPOD en los niños y niñas
de 12 años es de 1.3 piezas dentales afectadas, ascendiendo hasta un promedio
de 2.4 para la edad 15 años.2
El objetivo de nuestra investigación es establecer la prevalencia de extracción en
primeros molares permanentes por caries dental en niños de 8 a 12 años en tres
municipios de El Salvador de junio a diciembre de 2019, así mismo conocer su
situación real y de esta forma desarrollar en un futuro planes de acción que le
permitan al profesional odontológico intervenir en la población y modificar actitudes
y conocimientos que permitan la conservación de este molar tan importante para el
desarrollo de una oclusión fisiológica y para el aparato estomatognático.