Resumen:
En un país, las Políticas Públicas son de suma importancia para el desarrollo de la
población en general, sin dejar por fuera ningún sector de ella. Para lograr este fin es
necesario que dichas Políticas estén hechas de la mejor manera, con una base sólida y
con la participación de todos los sectores de la sociedad, tanto públicos como privados.
De esta manera se logrará un trabajo totalmente articulado y que traerá beneficios a las
mayorías.
Esto debe ser una meta importante para cada gobierno, y en el caso de El Salvador aún
más, ya que durante años se ha sufrido de Políticas Públicas deficientes, que no logran
el propósito por el cual han sido creadas. Ya la Constitución, en su artículo 1, obliga al
Estado salvadoreño a “…asegurar a los habitantes de la República, el goce de la libertad,
la salud, la cultura, el bienestar económico y la justicia social”, y unas Políticas Públicas
bien estructuradas son vitales.
En el caso del turismo, al ser un sector en auge no solo en el país sino a nivel
internacional, el hecho de ser una Política de Estado bien fundamentada abonará en gran
manera a su desarrollo local, lo cual traerá un desarrollo a la economía nacional. Pero,
como se mencionó antes, esta Política orientada al turismo debe ser sólida, realista y
participativa. Por esta razón, analizar la formación de esta Política por parte de la actual
gestión gubernamental es importante para comprender los avances en materia de turismo
que puedan darse en los próximos años y como este plan puede ser de beneficio de
manera perdurable, y no solo una percepción efímera.
humano y la mejora de la calidad de vida de las personas; tanto que en algunos países,
el turismo constituye el factor de desarrollo principal en su economía, y gran porcentaje
de su PIB proviene de la actividad turística. Pero, para llegar a este nivel, dichos países
han pasado por procesos importantes, además de tener Políticas sólidas y bien
estructuradas, más allá de tener la ventaja de contar con lugares con alto potencial
turístico, lo cual es importante pero no lo único.
Y ya que el turismo, a nivel internacional, cuenta con esta importancia, se vuelve vital una
buena Política Exterior para proyectar el interés nacional respecto al turismo que tiene,
en este caso particular, El Salvador. Desafortunadamente la Política Exterior
salvadoreña, en la actualidad, se ha enfocado más en la sección consular de cada
Embajada, y ha dejado la promoción del turismo en segundo o tercer lugar en sus
actividades. Esto, que no es del todo malo, no beneficia a las expectativas que el actual
gobierno (2019-2024) tiene con respecto al turismo; aunque, si se tiene la suficiente
voluntad y se toman en cuenta los resultados positivos que se han tenido en los últimos
años, esto puede cambiar en pocos años.
Por todo lo antes expuesto, una Política de turismo debe traspasar los límites de duración
de un gobierno, dejar de lado intereses personales o de un grupo de personas; debe ser
una Política participativa y sobre todo apegada a la realidad de El Salvador, a sus
recursos y a sus fortalezas como destino turístico, además de fortalecer los lazos con los
diferentes actores de la Comunidad Internacional.