Resumen:
La migración irregular es un fenómeno que viene ocurriendo desde el inicio de la
humanidad y que ha estado presente en la totalidad de los países del mundo. De
hecho, muchos de ellos surgieron precisamente gracias a procesos migratorios.
Y es que es una opción recurrida por muchos de los habitantes que presentan
problemas económicos o políticos en su país de origen, en los cuales no pueden
obtener la documentación necesaria para abandonar su país por los medios
establecidos por la ley.
“Según estimaciones recientes de la Organización Internacional para las
Migraciones (OIM) existen en el mundo alrededor de 214 millones de personas que
por diversos motivos han debido abandonar su país de origen para ingresar en otro
territorio” (Aguerre, 2016, p.1).
El Salvador no es la excepción y la migración ha sido por muchos años y continúa
siendo una oportunidad para los salvadoreños influenciada por diferentes factores
como la inseguridad, la reunificación familiar, la búsqueda de una mejor situación
económica, la exclusión social, entre otros.
La brecha social y económica en la población salvadoreña se ha evidenciado desde
años atrás, esto ha ocasionado diferentes etapas de flujos migratorios, movimientos
que van en busca de mejores oportunidades laborales en donde su principal
motivación es la búsqueda de tener estabilidad económica y poder brindarles una
mejor vida a sus familias.
Estos flujos migratorios han llevado a miles de familias salvadoreñas al territorio
estadounidense, a lo que muchos han logrado conseguir las condiciones de vida
que los motivaron a emigrar, a consecuencia muchos envían remesas a sus
familiares en El Salvador.
Las remesas son enviadas con la finalidad de ayudar económicamente a la familia
o pariente del migrante, para reducir la pobreza, mejorar ciertos aspectos como la
alimentación, educación y la salud de estas personas.
Así es como se crea un vínculo entre las remesas, el desarrollo y la migración, ya
que estos ingresos de personas que migraron se convierten en un gran aporte
económico para El Salvador, hasta el punto que una parte del PIB del país está
sostenida en cuanto al ingreso constante de las remesas.
Los factores migración y remesas definen en gran parte a los países del triángulo
norte, por los sobresalientes flujos de migrantes en los últimos años, hasta que a
partir del 2020 el virus COVID-19 es declarado como pandemia y muchos países
decretan leyes estrictas en cuanto a la salida y entrada de personas a los territorios
nacionales.
El aislamiento causado por el virus, ha impactado en el sector económico tanto de
El Salvador como de todos los países del mundo, provocando un aumento de
personas desempleadas, menos ingresos para las empresas y una disminución en
las oportunidades académicas y laborales para los jóvenes y adultos.
En el presente trabajo se expondrá un análisis de la migración irregular en El
Salvador enfocado en los meses de diciembre 2019 a diciembre 2021, con el
objetivo de reflejar el impacto que tuvo la pandemia a partir de los flujos migratorios
ocurridos en este periodo y del envío de remesas a El Salvador.
Durante este periodo se observó de primera mano un cambio obligatorio en cuanto
al flujo de migrantes, luego de una detención total hubo un aumento, identificando
entre estas personas una migración por causas económicas, aunque no se observó
mayor fluctuación en cuanto al ingreso de remesas.
El estudio se realizará a partir de la relación estrechamente establecida entre el
covid-19, la migración y las remesas, estos dos últimos como parte fundamental en
el desarrollo del país, para medir el impacto de la pandemia, principalmente por
medio del flujo migratorio a Estados Unidos.